Paciencia y Resistencia en las enseñanzas del Islam

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Paciencia y Resistencia en las enseñanzas del Islam

¿Qué es la paciencia? | Tipos de paciencia | Motivaciones para la paciencia y la resistencia | Efectos y funciones de la paciencia y la resistencia | Recompensas de la paciencia y la resistencia | Modelos de paciencia y resistencia.

La vida en este mundo está intrínsecamente entrelazada con diversos tipos de adversidades: problemas materiales y espirituales, la pérdida de seres queridos, desastres naturales aterradores como terremotos e inundaciones, el padecimiento de diversas enfermedades, hostilidades y enemistades, entre otros. La existencia del ser humano nunca está exenta de estas realidades.[1]

Si el ser humano se mantiene firme ante tales eventos y demuestra paciencia y resistencia, sin duda triunfará; por el contrario, si se muestra impaciente y se rinde ante las adversidades, nunca logrará alcanzar su destino.[2]

Los conceptos de «paciencia» y «resistencia» ocupan un lugar de suma importancia en las enseñanzas islámicas y son abordados ampliamente tanto en las aleyas del Sagrado Corán como en los hadices de los Imames Infalibles (P).[3]

En el Sagrado Corán, la palabra «paciencia» se menciona en aproximadamente setenta ocasiones, de las cuales más de diez están dirigidas específicamente a la propia persona del Profeta (PBD).[4]

Según diversos eruditos de la ética islámica, las narraciones transmitidas por los Imames Inmaculados (la paz sea con ellos) acerca de la virtud de la paciencia y la tolerancia son incalculables. De hecho, en ciertas obras dedicadas exclusivamente a la paciencia, se han recopilado cerca de 900 hadices del Profeta (PBD) y de los Imames Inmaculados (P) al respecto.[5]

Partiendo de esta introducción, procederemos a estudiar estas aleyas y narraciones, analizando las expresiones y el profundo énfasis que el Corán y los hadices otorgan a la cuestión de la paciencia y la resistencia.[6]

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 ¿Qué es la paciencia?

Entre los términos que han sido malinterpretados de manera drástica por ciertos supuestos comentaristas, destaca la luminosa palabra “paciencia”. Algunos han llegado a definirla erróneamente como un factor de letargo y de sumisión a la humillación;[7] bajo esta óptica equivocada, sostienen que si tu religión, tus bienes, tu honor y tus patrimonios religiosos (como Jerusalén, La Meca, Medina, etc.) son destruidos, ¡no debes decir nada! O que si recibes una bofetada en una mejilla, debes guardar silencio y ofrecer la otra para ser golpeado nuevamente.[8]

Sin embargo, al consultar las fuentes islámicas, se puede extraer abundante y contundente evidencia que refuta por completo este significado.

Raqib Al-Isfahani, en su obra "Al-Mufradat", afirma: «La paciencia es el control del alma en tiempos de estrechez y adversidad».[9]

Por su parte, el difunto erudito Muhammad Mahdi Al-Naraqi define la paciencia de la siguiente manera: «La paciencia es la rectitud, la firmeza del alma y la ausencia de perturbación ante las dificultades y las desgracias; de tal manera que logres resistir frente a esas calamidades sin privar a tu alma de la amplitud de pecho y de ese estado de alegría y tranquilidad que la dominaba previamente».[10]

En una sagrada tradición del Noble Profeta del Islam (PBD) también se interpreta la paciencia bajo esta misma luz. El Profeta le preguntó al ángel Gabriel: «¿Cuál es el verdadero significado de la paciencia?». Gabriel respondió: «Consiste en tener paciencia en la adversidad al igual que se tiene en la alegría, en la pobreza al igual que en la riqueza, y en la calamidad al igual que en la salud; por lo tanto, la persona paciente no debe quejarse de su estado ante las criaturas por las calamidades que le han sobrevenido».[11]

A la luz de estas interpretaciones, cabe preguntarse: ¿acaso el concepto de paciencia es otra cosa que el luminoso principio de la resistencia? ¡¿Acaso tiene alguna relación con el oscuro concepto de someterse pasivamente a la opresión y la tiranía?![12]

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 Tipos de paciencia

Basándose en los versículos coránicos y en las fuentes de hadices, los eruditos islámicos han clasificado la «paciencia» en tres ramas fundamentales: «paciencia en la obediencia», «paciencia ante el pecado (desobediencia)» y «paciencia ante la desgracia». Esta categorización es una prueba irrefutable de que el concepto de paciencia es sinónimo de resistencia y firmeza. Esto se debe a que, en el camino de la obediencia y el cumplimiento del deber, siempre surgen obstáculos que solo las personas verdaderamente resistentes pueden afrontar. Asimismo, abandonar el pecado exige una férrea resistencia frente a las tentaciones y los impulsos pecaminosos, de la misma manera que se requiere fortaleza ante las dificultades y calamidades.[13]

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 Motivaciones para la paciencia y la resistencia

Los factores que impulsan al ser humano a cultivar la paciencia ante las exigencias de la obediencia, la renuncia al pecado y el embate de las desgracias son múltiples, y cada uno ejerce un efecto particular en la consolidación de esta gran virtud. Los más destacados son los siguientes:

1. Fortalecer las bases de la fe y la certeza: Especialmente prestando atención al hecho de que Dios es "el más Misericordioso de los misericordiosos" y es más compasivo con Sus siervos que nadie. Él, con el fin de cuidar y asegurar los intereses de Sus siervos, crea eventos cuyos secretos y sabidurías están ocultos, lo cual cultiva el espíritu de la paciencia en el ser humano. Reflexionar sobre las enormes recompensas destinadas a los obedientes y a quienes evitan los pecados, así como en la veracidad de las promesas divinas, hace que la determinación del ser humano sea mucho más firme en la paciencia.

   Por ello, el Príncipe de los Creyentes, el Imam Alí (la paz sea con él), declara:

   «La raíz de la paciencia es la buena certeza en Dios».[14]

   Es evidente que, cuanto mayor sea la fe del ser humano en la sabiduría y la misericordia del Señor, mayor será su paciencia; en otras palabras, le resultará más fácil sobrellevarla. Por esta razón, se narra un hadiz del Imam Sadiq (la paz sea con él) en el que dijo a algunos de sus compañeros:

   «Nosotros somos pacientes, pero nuestros seguidores son más pacientes que nosotros».

   El narrador, asombrado, pregunta: «¡Que mi vida sea tu sacrificio! ¿Cómo es que sus seguidores son más pacientes que ustedes?».

   El Imam respondió: «Porque nosotros somos pacientes frente a lo que sabemos [y conocemos sus secretos]; pero nuestros seguidores son pacientes frente a asuntos cuyos secretos desconocen».[15]

2. La práctica constante: Lograr la paciencia, al igual que adquirir cualquier otra virtud moral, se consigue mediante la práctica y el enfrentamiento directo a diversos acontecimientos. En un hadiz del Príncipe de los Creyentes, el Imam Alí (la paz sea con él), se lee:

   «Quien sufre continuos reveses del tiempo, adquiere la virtud de la paciencia».[16]

3. Comprender la naturaleza del mundo: Es vital prestar atención al hecho de que el mundo es un lugar de eventos y dificultades, y que alcanzar cualquier bendición, ya sea material o espiritual, no es posible sin superar diversos obstáculos. Comprender que las personas impacientes, inquietas e in tolerantes no llegarán a su destino, fortalece la voluntad y la determinación del ser humano para ser paciente frente a los problemas.

   Para cortar una rosa, hay que sufrir el dolor de la espina; y para beber un sorbo de miel, hay que soportar la picadura de la abeja. Los tesoros se hallan en las ruinas y el Paraíso se encuentra rodeado de adversidades.

   En un hadiz del Imam Alí (P) se afirma:

   «Para cada bendición hay una llave y un candado; su llave es la paciencia y su candado, la pereza y el letargo».[17]

4. El esfuerzo por aparentar paciencia: En un hadiz del Mensajero de Dios (PBD) se expresa:

   «A quien se esfuerza por aparentar paciencia [y abandona las quejas y lamentos], Dios le concede el espíritu de la paciencia... y a ningún siervo se le ha otorgado un don mejor y más amplio que la paciencia».[18]

5. La capacidad existencial: La paciencia guarda una estrecha relación con la capacidad existencial del ser humano. Cuanto mayor es la capacidad y la madurez de la personalidad humana, mayor es su paciencia. Estudiar las vidas y estados de los grandes hombres, especialmente de los Profetas y los Imames (P), quienes alcanzaron los más altos rangos espirituales a través de la paciencia, resulta ser una motivación sumamente eficaz.[19]

6. El conocimiento como fuente: La paciencia surge del conocimiento. En la aleya 65 de la Sura Al-Anfal se recuerda a los musulmanes que, a pesar de la desigualdad numérica entre su ejército y el ejército enemigo, pueden compensar dicha desventaja mediante el ejército de la fe y la paciencia, el cual nace del conocimiento y la conciencia:

   «¡Oh Profeta! ¡Anima a los creyentes a combatir! Si hay entre vosotros veinte hombres pacientes, vencerán a doscientos... porque [los incrédulos] son un pueblo que no comprende».[20]

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 Efectos y funciones de la paciencia y la resistencia

En cuanto a sus resultados prácticos, la paciencia genera profundos efectos psicológicos y sociales, los cuales son ampliamente mencionados en las narraciones islámicas. A continuación, se detallan sus funciones principales:

   La paciencia genera poder: En un hadiz del Imam Baqir o el Imam Sadiq (la paz sea con ellos) leemos: «Aquel que no se prepara con la paciencia para las adversidades del tiempo, se vuelve impotente».[21]

   La paciencia es un signo del buen carácter: El Imam Baqir (P) señala: «...la firmeza en estado de necesidad y pobreza, y depender de uno mismo en lugar de extender la mano hacia los demás, es el signo más claro del buen carácter del ser humano».[22]

   La paciencia aumenta la fuerza de resistencia: «Si la fuerza de la paciencia no se hubiera creado antes del sufrimiento, el creyente se haría añicos frente a las adversidades como un huevo se rompe al golpear una roca».[23]

   La paciencia invita a defender la verdad: El Imam Sayyad (P) aconseja: «Sé paciente por la verdad, aunque sea amarga».[24]

   Ningún asunto se organiza sin paciencia: El Imam Alí (P) advirtió: «Cuando la paciencia se separa de los asuntos, estos se corrompen».[25]

   La paciencia es signo de libertad e independencia: El Imam Sadiq (P) declaró: «El hombre libre es libre en todas las circunstancias; si le sobreviene una calamidad, es paciente...».[26]

   La paciencia es el medio para la victoria sobre el enemigo: El Imam Sadiq (P) afirmó: «Quien sea paciente y lo haga por Dios, no dejará el mundo hasta que Dios ilumine sus ojos con la derrota de sus enemigos».[27] En las aleyas del Corán (como en la sura Al-Anfal, aleya 65), la paciencia también se considera la condición principal para el triunfo.[32]

   La paciencia es la fuente de la salvación y la llave de la felicidad: «¡Oh creyentes! Sed pacientes, perseverad [frente al enemigo], manteneos firmes y temed a Dios, para que tengáis éxito» (Sura Ali 'Imran, 200).[34]

 

 Recompensas de la paciencia y la resistencia

Según el Sagrado Corán, Dios otorga una recompensa inmensa e incalculable a quienes son pacientes:

«Por cierto que los pacientes recibirán su recompensa sin medida» (Az-Zumar, 10).[36]

Asimismo, la paciencia se considera la llave maestra para ingresar al Paraíso:

«...los ángeles entrarán a ellos por todas las puertas [diciendo]: '¡La paz sea con vosotros por la paciencia que tuvisteis! ¡Qué excelente es la morada final!'» (Ar-Ra'd, 23-24).[37]

En cuanto a la paciencia frente al pecado, las tradiciones islámicas señalan:

«Quien tenga paciencia frente a la desobediencia a Dios, su rango es como el de un combatiente (Muyahid) en el camino de Dios».[38]

Ambos son considerados combatientes; la sutil pero profunda diferencia radica en que uno lucha contra el enemigo externo (lo que se conoce como la Yihad menor), mientras que el otro libra una batalla constante contra su propio egoísmo y el enemigo interno (la Yihad mayor).

Por su parte, el Imam Sadiq (P) expresa lo siguiente sobre la paciencia ante las calamidades de la vida:

«Cualquier creyente que sufra una calamidad y tenga paciencia, tendrá la recompensa de mil mártires».[40]

El gran erudito Allamah Majlisi explica la razón de esta elevada distinción: el martirio físico ocurre una sola vez, pero las amarguras, pruebas y dificultades de la vida se repiten miles de veces, exigiendo un sacrificio y una resistencia continuos.

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 Modelos de paciencia y resistencia

Para concluir este artículo, destacaremos dos ejemplos históricos y coránicos donde la paciencia desempeñó un papel fundamental y transformador:

 

 La historia de Asiya, la esposa del Faraón

Cuando Dios Altísimo desea presentar un paradigma de paciencia y resistencia frente a los opresores, menciona a Asiya bint Muzahim, la esposa del Faraón. El Corán relata:

«Y Dios propone como ejemplo para los que creen a la esposa del Faraón, cuando dijo: '¡Señor mío! Constrúyeme, junto a Ti, una casa en el Paraíso, sálvame del Faraón y de sus actos, y sálvame del pueblo opresor'» (At-Tahrim, 11).[42]

¡Qué palabras tan sublimes y hermosas pronunció Asiya en los últimos momentos de su vida, mientras era sometida a la tortura! Ni todo el lujo y la opulencia de la corte, ni las brutales presiones de aquel tirano lograron doblegar el espíritu inquebrantable de esa mujer profundamente creyente.[43]

 

 La historia de Saúl y sus tropas

Cuando Saúl movilizó a un ejército del pueblo de Bani Isra’il para combatir al tirano Goliat, decidió depurar a los impacientes de sus filas mediante una serie de pruebas divinas. Como resultado, solo quedó un grupo muy reducido de combatientes. Ante esta situación, algunos sintieron preocupación, pero, tal como relata el Sagrado Corán, los verdaderos creyentes se mantuvieron firmes:

«Quienes tenían la certeza de que se encontrarían con Dios dijeron: '¡Cuántas veces un grupo pequeño venció a un grupo numeroso con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes'» (Al-Baqarah, 249).[44]

Al momento de enfrentarse al enemigo, elevaron esta sentida súplica:

«¡Señor nuestro! Infunde en nosotros paciencia, afirma nuestros pasos y concédenos la victoria sobre el pueblo incrédulo» (Al-Baqarah, 250).[45]

Finalmente, este pequeño pero decidido grupo, bajo el mando de Saúl, logró derrotar al inmenso y temible ejército de Goliat (quien, a su vez, fue abatido por el joven David). Este acontecimiento dejó para la posteridad una eterna y gloriosa lección histórica sobre el poder invencible de la paciencia y la resistencia.[46]

 

Fuentes

[1] Misticismo islámico (Un comentario completo sobre Al-Sahifa Al-Sayyadiyya), vol. 3, pág. 61.

[2] La ética en el Corán, vol. 2, pág. 427.

[3] Los fructíferos juramentos del Corán, pág. 550.

[4] Tafsir Nemuneh, vol. 1, pág. 518.

[5] La ética en el Corán, vol. 2, pág. 447.

[6] Ibíd., pág. 428.

[7] Ética islámica en el Nahy al-Balaqa (Explicación del sermón de los piadosos), vol. 1, pág. 361.

[8] Ibíd., pág. 371.

[9] Mufradat Alfaz al-Quran (Vocabulario de las palabras del Corán) (Edición de Beirut), pág. 474.

[10] Yami' al-Sa'adat (Edición de Beirut), vol. 3, pág. 281.

[11] Bihar al-Anwar (Edición de Beirut), vol. 66, pág. 373, hadiz 19.

[12] Ética islámica en el Nahy al-Balaqa (Explicación del sermón de los piadosos), vol. 1, pág. 363.

[13] El origen de las religiones, pág. 63.

[14] Qurar al-Hikam wa Durar al-Kalim (Edición de Qom), pág. 198, hadiz 258.

[15] Al-Kafi (Edición Islamiya), vol. 2, pág. 93, hadiz 25.

[16] Qurar al-Hikam wa Durar al-Kalim (Edición de Qom), pág. 664, hadiz 1489.

[17] Comentario del Nahy al-Balaqa de Ibn Abi al-Hadid (Edición de Qom), vol. 20, pág. 322, hadiz 692.

[18] Mizan al-Hikmah (Edición de Qom), vol. 5, pág. 27, hadiz 2151.

[19] La ética en el Corán, vol. 2, pág. 456.

[20] Ibíd., vol. 1, pág. 178.

[21] Al-Kafi (Edición Islamiya), vol. 2, pág. 93, hadiz 24.

[22] Ibíd., hadiz 22.

[23] Ibíd., pág. 92, hadiz 20.

[24] Ibíd., pág. 91, hadiz 13.

[25] Bihar al-Anwar (Edición de Beirut), vol. 66, pág. 390, hadiz 64.

[26] Al-Kafi (Edición Islamiya), vol. 2, pág. 89, hadiz 6.

[27] Ibíd., hadiz 3.

[28] El origen de las religiones , pág. 68.

[29] Bihar al-Anwar (Edición de Beirut), vol. 68, pág. 96, hadiz 61.

[30] Qurar al-Hikam wa Durar al-Kalim (Edición de Qom), pág. 707, hadiz 99.

[31] Ibíd., pág. 477, hadiz 24.

[32] Al-Anfal, aleya 65.

[33] La ética en el Corán, vol. 2, pág. 451.

[34] Ali 'Imran, aleya 200.

[35] La ética en el Corán, vol. 2, pág. 440.

[36] Az-Zumar, aleya 10.

[37] Ar-Ra'd, aleyas 23-24; (La ética en el Corán, vol. 2, pág. 428).

[38] Mustadrak al-Wasa'il wa Mustanbat al-Masa'il (Edición de Qom), vol. 11, pág. 287, hadiz 13040.

[39] Qurar al-Hikam wa Durar al-Kalim (Edición de Qom), pág. 255, hadiz 8.

[40] Bihar al-Anwar (Edición de Beirut), vol. 68, pág. 78, hadiz 14.

[41] Bihar al-Anwar (Edición de Beirut), vol. 64, pág. 236, hadiz 54; (La ética en el Corán, vol. 2, pág. 449).

[42] At-Tahrim, aleya 11.

[43] Ética islámica en el Nahy al-Balaqa (Explicación del sermón de los piadosos), vol. 1, pág. 385.

[44] Al-Baqarah, aleya 249.

[45] Ibíd., aleya 250.

[46] La ética en el Corán, vol. 2, pág. 437.

 

 


Fecha de emisión: « 2026/8/15 »
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